La cultura de la participación en el ámbito local

Filed under: Artigos — participacionciudadana at 9:35 am on venres, xullo 27, 2007

1.

El primer signo de participación en la actividad política es la participación en las elecciones, sin embargo esta participación es cada día más baja. En las últimas elecciones municipales en Cataluña fueron solo alrededor del 50%: no fue demasiado alta en Galicia. En el País vasco fueron una anomalía de la democracia.

La participación social indica el grado de confianza del capital social entre los actores sociales, las normas de comportamiento cívico que se practican en una determinada sociedad y el nivel de asociacionismo que se alcanza. La existencia de importantes redes sociales basadas en criterios de participación y cooperación resulta imprescindible para una sociedad moderna, permitiendo alcanzar objetivos que serían inalcanzables sin ellas.

“Cuando a los ciudadanos se les despoja de servicios y beneficios, las redes informales son las que sustituyen al Estado y construyen las bases sobre las que se fundan las estrategias para afrontar la adversidad”.[1]

“No es lo que sabes o conoces, sino a quién conoces (y quién sabe de ti) lo que determina una red de seguridad y beneficio personal”. (Reflexión popular sobre el CS).

Puede definirse el capital social como el conjunto de prácticas sociales, normas, relaciones y redes sociales sustentadas en la cooperación y la confianza interpersonal. La presencia de este tipo de características resulta imprescindible para la vida social en general y para la política en particular. El capital social es reproductivo, permitiendo la consecución de ciertos objetivos que serían imposibles en su ausencia, pero si existe de una u otra forma, actua, se hace presente y condiciona la vida política.

El capital social mantiene una relación cercana con otro concepto más enraizado en las ciencias sociales de la cultura de la participación en la civilidad. Putnam al hablar de “comunidad cívica”, aquella en la que los ciudadanos participan activamente en los problemas públicos y en la búsqueda en muchos casos del interés público, recuerda el concepto de “cultura cívica” (Almond y Verba).

El tema del capital social de la participación cívica tiene múltiples manifestaciones; se halla extendida la idea de que la existencia de redes sociales, compromiso cívicos y vida asociativa en una sociedad depende de que los individuos encuentren racional participar y cooperar. Son diversas las razones que se han aducido para explicar por qué esta participación y cooperación puede ser beneficiosa para maximizar la calidad de vida, el bienestar, o la utilidad personal.

2.1.

Podemos formular algunos interrogantes a este respecto. ¿Ha de ser más proporcional y penalizar menos el voto urbano?; ¿Han de ser listas abiertas menos sometidas al dictado de los partidos?; ¿Sería una solución el voto preferente menos drástico que la lista abierta, pero que permite igualmente manifestar las preferencias dentro de la lista escogida?; ¿Hay que ir a distritos electorales más pequeños y uninominales que permiten el acercamiento entre candidato y votante?

2.2.

La participación política a través de múltiples manifestaciones persigue una mayor implicación de los ciudadanos en los ámbitos públicos. Muchos Ayuntamientos han sido pioneros en España en el ámbito de la promoción de fórmulas más implicativas, sin embargo en la actualidad se observa cierta paralización en este campo. La participación es una forma de tomar decisiones y abordar los problemas que necesitan el permanente concurso de ciudadanos y de cauces que complementen los mecanismos establecidos en el actual momento de desarrollo de la democracia.

2.3.

Se halla extendida la tesis de que la existencia de redes sociales, compromiso cívico y vida asociativa en una sociedad depende de que los ciudadanos encuentren gratificante participar en las solución de los problemas municipales. Son diversas las razones que se han propuesto para explicar por qué esta participación y cooperación puede ser beneficioso para maximizar el bienestar o la utilidad personal.

a) Los lazos y las relaciones sociales facilitan información útil;

b) Las redes sociales proporcionan beneficios relacionales;

c) La participación en organizaciones sociales permiten a los ciudadanos su realización plena;

d) La existencia de capital social participativo mejora la calidad del gobierno de la comunidad;

e) La presencia de capital social operativo, permite avanzar hacia fórmulas de cooperación.

2.4

Desde hace algunos años los Ayuntamientos han sido pioneros en la promoción de experiencias de participación ciudadana. Han diseñado campos de acción, métodos para canalizar la incorporación de la ciudadanía en el diseño y la implementación de sus políticas.

Sin embargo este impulso innovador se ha desarrollado más desde el entusiasmo que desde una voluntad reflexiva e innovadora. Ha faltado investigación sociológica i de psicología social aplicada. La incorporación de la participación en la gestión de los asuntos públicos supone un cambio de fondo y conlleva no pocas dificultades. Podemos enumerar dos: una ubicación periférica y un exceso de entusiasmo.

En primer lugar las experiencias participativas no se han producido en el centro de la administración local y, por lo tanto, no han afectado sus formas de trabajar. Se han tratado más bien de promover experiencias coyunturales que a menudo se han convertido en ornamentos decorativos sin capacidad de penetrar la coraza del gobierno y la administración.

Podemos reseñar en segundo lugar, como el exceso de entusiasmo puede haber convertido la participación en una moda, en una pasarela donde clarificar las últimas tendencias, metodologías y recetas innovadoras. Con frecuencia la propia experiencia se ha convertido en el objetivo, banalizando sus métodos, sus finalidades y poniendo de manifiesto su aspecto más coyuntural, superficial y aparencial. Se trata de un problema de concepción de las relaciones sociales en el fondo.

3.1.

El concepto de participación puede tener diversas formas. La participación no es una forma de legitimar decisiones o actuaciones gubernamentales. La participación tampoco es solo una herramienta para gestionar la satisfacción/insatisfacción de los usuarios de los servicios públicos, sino una forma de incorporar activamente las voces de los ciudadanos en la toma de decisiones. Hablamos de política, no de gestión. Pretendemos incorporar los ciudadanos al espació público, no trasladar la política a la esfera privada.

Lo importante de la participación es el diálogo constructivo que se establezca entre los diversos participantes. La participación se basa en el intercambio de posiciones y en el reconocimiento del legítimo conflicto de intereses respecto a las políticas públicas, no en la aproximación demoscópica a la realidad. En la resolución del conflicto en la práctica.

La participación es una manera plural, de gestionar las actividades. La participación es una forma de tomar decisiones que “descubre” aquello que debemos hacer no sólo a través del conocimiento científico, sino también de la suma de visiones alternativas (del diálogo, la deliberación, y la resolución).

La participación se concreta en la generación de espacios para al diálogo. La participación no anula el conflicto, sino que lo utiliza de forma creativa para la acción política.

La participación no sustituye sino que complementa la democracia representativa. La participación puede mejorar, profundizar la democracia, introducir claridad en la gestión pública.

La participación corresponde a una cultura, a una manera de vivir en democracia. Se trata de una forma de entender cómo debemos afrontar los problemas, no de un procedimiento o una metodología que se puede simplemente protocolizar. Ha de ser interiorizada.

Necesitamos la participación porque sin ella es muy difícil gobernar, sea cual sea el campo de que se trate. La participación nos ayuda a tomar las decisiones que mejor se ajustan a los intereses de los ciudadanos. La participación es una forma de crear capital social, de educar ciudadanos y crear la conciencia comunitaria de ciudadanía. Esta es la auténtica prueba, la única manera de justificar frente a los ciudadanos los esfuerzos que estamos haciendo desde los gobiernos representativos: si la participación avala la gestión de los gobernantes.

3.1.2.

El centro de la participación es el diálogo, informado y constructivo, no mediatizado por poderes extraños, en el cual se enriquezcan mutuamente entre representantes y representados, gobernantes y gobernados. Sin embargo esto que en apariencia es simple, entraña una gran complejidad. Hablamos sin escucharnos, sin saber lo que decimos.

Participación es comunicación pedagógica, leal y honesta. La ausencia de una voluntad pedagógica se paga con el desinterés ciudadano; la falta de honestidad deslegitima el proceso y tiende a frustrar las expectativa de los participantes.

A partir de una información veraz se puede articular cómo se lleva a cabo la participación, la ejecución de diversas acciones para conseguir los objetivos programados..

Maceda 23-Xulio- 2007

Moncho Ramos Requejo


[1] Deepa Norayan, (1999)

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